Mi espacio para estudiar

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Desde chica siempre fui muy muy fanática de los artículos de librería: Lapiceras, fibras, microfibras, lápices, cuadernos de diferentes tamaños y mas. De hecho, encontré cartas a Papá Noel en las que pedía, por ejemplo «Lapiceras de brillito: Todos los colores» y otra al Ratón Pérez en la que le digo «Si vos podes, en vez de plata, traeme lapiceras de brillo: Naranja, violeta, amarillo y celeste». Ob-se-sión.

tomando cafe

Entonces, cuando el año pasado empecé el curso de ingreso para la universidad, me compré un escritorio y lo llené de cosas. Algunas las tenía y otras las fui adquiriendo a medida que avanzaba la cursada.

El escritorio era pequeño y simple porque necesitaba que estuviera en la habitación y que no ocupara demasiado espacio.

Con el tiempo me di cuenta, no solo que no utilizaba ni la mitad de lo que tenía, sino que mi espacio dejaba de ser cómodo y funcional. Eso hacía que me terminara llevando la compu al comedor para poder tener mas lugar para mis apuntes, o sacaba lo que me molestaba para después volver a ponerlo en su lugar

Fue por eso que decidí hacer una limpieza y reorganizar mi espacio.

Manos a la obra

El primer paso fue sacar absolutamente todo de mi escritorio, dejarlo vacío y libre para poder ir poniendo en su lugar solo las cosas que realmente valía la pena tener.

Ubiqué las cosas que sabía que no podían faltar: Lámpara, notebook, mouse y un único lapicero que usaría como referencia para la cantidad de elementos que iba a dejar.

Ahora venía la parte de la selección y comencé a hacerme algunas preguntas: ¿Es necesario que tenga 8 resaltadores pasteles? ¿Hace cuánto no uso las washi tapes? ¿Por qué sigo guardando esta lapicera azul si no me gusta su trazo? Así fue como eliminé todo aquello que ya no quería conservar.

Las cosas que me quedé las dividí en parte en el lapicero que quedó sobre el escritorio, el cajón (Que también fue parte de la limpieza) y un estante que tengo en otra parte de la habitación. De todas formas, la idea es prestar atención a que cosas utilizo en el transcurso del próximo mes ya que si veo que no les doy uso serán descartadas también.

Ahora tengo un lugar organizado, despejado y donde me dan ganas de pasar horas. Los elementos que necesito a diario están a mano y también es mucho mas sencillo de limpiar.

Mi recomendación

L@s invito a reflexionar sobre esto. Pueden ser los elementos de su escritorio, el maquillaje, la ropa, etc.

Muchas veces guardamos un montón de remeras con el único fin de usarlas como pijamas, esmaltes ya secos solo porque nos da pena tirarlos, un corrector de ojeras que no es para nuestro tono pero que tampoco queremos descartar.

Una revisión cada tanto puede hacer que nuestros espacios nos resulten mucho más prácticos y útiles.

A mí, este cambio, me hizo un poquito más feliz 🙂

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